13 de marzo de 2013

El muérdago, una planta de leyenda


El muérdago (Viscum album) es una especie hemiparásita de plantas leñosas, fundamentalmente arbóreas, de las que extrae agua y sales minerales para realizar la fotosíntesis. No obstante, en invierno, y cuando se trata de árboles de hoja caduca, el muérdago redistribuye a su huésped una parte de sus alimentos.
El muérdago es una planta dioica (pies machos y hembras separados), con flores muy simplificadas formadas por cuatro pétalos de color amarillento. Aunque su polen puede ser dispersado por el viento, se considera que el principal agente polinizador en esta especie son los insectos. El fruto globoso, inicialmente de color verde, es una baya de color blanco translúcido. Las bayas contienen una única semilla rodeada de una sustancia pegajosa (viscina).
Los procesos que debe seguir la semilla para la perpetuación de la especie son la diseminación, germinación y anclaje en el huésped.
La diseminación se puede producir de dos maneras:
    - Por gravedad: colonizando las ramas inferiores y los árboles dominados que se encuentren justo debajo de las matas de muérdago ya arraigadas.
    - Por la acción de agentes dispersantes, entre los que destacan las aves (zorzal, urraca, arrendajo...) y algún pequeño mamífero (lirón careto y ardilla roja).

A continuación os pongo un video en el que se puede apreciar la diseminación de una especie australiana de muérdago por la acción de un pájaro:



La semilla, tras adherirse a la rama aprovechando las propiedades pegajosas de la viscina, inicia la germinación.
El anclaje sólo ocurrirá en aquellas semillas que han conseguido iniciar su germinación sobre el huésped y el lugar adecuado. Es a partir del anclaje en el huésped cuando comienza la fase parasitaria.
Semilla de muérdago iniciando la germinación.
El sistema endofítico del muérdago es más complejo de lo habitual en otras especies de plantas parásitas, desarrollando tejidos propios bajo la corteza de las ramas o el tronco del huésped. A partir del sistema endofítico, se producen hacia el exterior tallos aéreos y hacia el interior haustorios, órganos mediante los que succiona la savia de las planta parasitada. A medida que progresa la colonización, se desarrollan una serie de chupones secundarios que se introducen radialmente en el xilema del huésped.
Mata joven de muérdago
Establecido el sistema de fijación, la planta va creciendo de forma dicotómica, al producirse anualmente dos únicas ramillas a partir de cada yema, lo que origina la característica mata de forma semiesférica. Existen datos de matas que han alcanzado edades de hasta 40 años.


Mortal... pero beneficioso
 
Las bayas del muérdago son tóxicas para el hombre, incluso en pequeñas cantidades: una decena de bayas provocan alteraciones digestivas y cardiovasculares que pueden resultar mortales. Pero el muérdago es un hipotensor perfectamente conocido, así como sedante y ansiolítico. También es útil en el tratamiento de algunas enfermedades articulares degenerativas. Por razones evidentes, la automedicación es totalmente desaconsejable.


La magia del muérdago
  • El muérdago en los pueblos celtas:
El muérdago era sagrado para los antiguos druidas (sólo el muérdago que crece en los robles), un bien para todo mal, físico o mágico. Aparte de sus innegables virtudes para combatir la arteriosclerosis y la tensión arterial, se le atribuía el poder de proteger y curar de forma mágica. Era además considerado un símbolo de paz y un poderoso amuleto protector, además del símbolo de la masculinidad, como contraposición al acebo, que era el símbolo de la feminidad. Según una antigua superstición, se colgaba sobre las cunas de los niños, para evitar que las hadas los robasen y los sustituyeran por otros. Hay leyendas que dicen que sus poderes mágicos provienen de que fue creado como un elemento que no era del cielo ni de la tierra, ya que sus raíces no tocan nunca la tierra, pero tampoco se sostiene por sí mismo en el aire. De ahí la costumbre de recogerlo sin permitir que caiga al suelo, y de colgarlo del techo.

El muérdago se utilizaba con profusión en las festividades asociadas al final del año celta, el 13 de diciembre, y del solsticio de invierno. Día en el que debemos quemar el muérdago en la casa para dar suerte y salud a la familia.


  • La leyenda de la Diosa Frigg y su hijo Balder:
Frigg tuvo un sueño perturbador, en el cual alguien amenazaba con matar a su hijo Balder (Dios del Sol) y se alarmó. El problema era que si Balder moría, el Sol moriría y toda la vida se acabaría.
Para prevenir cualquier mal, Frigg visitó a todas la plantas y animales tanto por tierra, aire, fuego y agua para que no hicieran daño a Balder.
Sin embargo el Sol tenía un enemigo, el malvado Loki (Dios del Mal), quien sabía que Frigg había pasado por alto a una de las plantas que crecía sobre otros árboles, el muérdago.
Loki hizo una flecha con la punta bañada con el veneno del muérdago, y engaño al hermano ciego de Balder, conocido como  Hodr (Dios del Invierno), y este disparó matando a Balder.
Después de su muerte, todas las cosas en la tierra y el cielo lloraron, y ninguno de los elementos pudo devolver a Balder a la vida.
Finalmente Frigg fue capaz de devolverle la vida dejando caer sus lágrimas sobre la planta y convirtiéndose éstas en las bayas blancas de la planta de muérdago.
En su alegría Frigg besó a todo aquel que pasase por debajo del árbol, bendiciendo a cada uno de ellos.

Muérdago rojo (Viscum cruciatum)

Como curiosidad os muestro otra especie del género Viscum que podemos ver en la Península Ibérica, el Viscum cruciatum.



Esta especie de muérdago solamente crece en Andalucía y en el sur de Portugal, por lo que no podemos verla en el Valle de Sabero.





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